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jueves, 24 de mayo de 2018

Práctica 5. La educación en el 2050


Hoy es 10 de septiembre del 2050 y empezamos un nuevo curso en el colegio. Hoy ha sido el primer día de clase y los niños estaban un poco revoltosos. Aún recuerdo los primeros días de clase cuando iba yo al colegio, ¡cómo han cambiado! Los niños de ahora no saben lo que es tener que comprar días antes todos los materiales que pedía el colegio, no conocen el olor a libro nuevo o la ilusión que suponía estrenar bolígrafos, lapiceros o borrador nuevo, aunque tres días después te faltasen la mitad de las cosas. Ahora ya no es como antes, la educación ha cambiado.

Hoy cada niño ha traído su tablet, pero no se notaba mucho entusiasmo por utilizarlas, me imagino que habrán estado utilizándolas todo el verano… ¡Ay, lo que hubiésemos dado los de mi generación por tener, al menos, una tablet en la clase!
A pesar de ello, han llegado bastante contentos pues les ha parecido divertida la nueva forma de acceder al colegio mediante la huella digital, ¡Adiós a pasar lista cada día en clase! Esa maquinita reconoce la huella de cada alumno y queda registrado.

El día de hoy lo hemos dedicado a repasar y a trabajar algún cuento. Para ello hemos utilizado la nueva pizarra interactiva que es capaz reconocer nuestros movimientos y las mesas interactivas que son parecidas a una tablet, y con ellas se puede trabajar cualquier materia. En la hora de lectura, el robot de clase nos ha leído un cuento muy gracioso y gracias a los proyectores de clase hemos simulado que realmente estábamos en una selva, tal y como contaba el cuento, los niños han disfrutado mucho.

A pesar de que añoro el uso de libros, de cuadernos y otros materiales, en clase ahora tenemos muchísimo espacio libre, ya que no tenemos que almacenar nada, y podemos llevar a cabo unas clases bastante activas y dinámicas, ya que nuestro alumnado de hoy en día debe estar continuamente estimulado.

martes, 22 de mayo de 2018

Práctica 5. La Educación en 2050


Alicante, 13 de septiembre de 2050

Despierto. No me siento diferente. Intento abrir los ojos y un dolor agudo se manifiesta en mi cabeza al ritmo de mi propio pulso. No hablaron de dolor. Sentirás un ligero malestar al despertar, nada más, eso fue lo que dijeron. Ahora entiendo lo amplia que puede ser la palabra malestar. En fin, de todas formas, había que hacerlo, esto es importante, quiero seguir trabajando. Me levanto y voy directa a por mí puntero sanador, el mejor invento de este siglo en mi opinión, una novedad médica que ha revolucionado el mercado por su eficacia, en apenas tres segundos disipa todo tipo de dolor. En mi caso, no se ha demorado ni un segundo para hacerme sentir como nueva, aunque es entonces cuando comienzo a escuchar un extraño sonido no muy agradable, ¿Qué es este ruido?

¾  ¿Hola? ¿Sofí? ¿Estás ahí?
¾  Sí… Estoy aquí. ¿Mar?
¾  Sí, soy yo, ¡Bienvenida! Ya era hora de que te unieses a esta era. Te lo has pensado demasiado…
¾  Lo he hecho porque es necesario. Sabes que me encanta, pero hay cosas del pasado que me gusta conservar.
¾  Lo entiendo… pero como tú dices… es necesario. Ya lo están implantando en niños de apenas unos meses por requerimiento de los padres. Opinan que la adaptación es mucho más rápida si lo hacen cuando son pequeños, así que lo crean al mismo tiempo que el mapeo de ADN. 
¾   Ya veo… El mundo está cambiando, y nuestra profesión no puede quedarse atrás. 
¾  Así es. Por cierto, me he encargado de contratar el hiperloop para la excursión de la próxima semana, tardaremos solo unos instantes en llegar al technocentro histórico de Madrid, los alumnos alucinarán cuando… ¡Espera! Un momento… Abel quiere entrar… ¿Hola? ¿Abel?­­­
¾  Hola chicas, ¡Sofí! Querida… me enteré de que se tomó por fin la pastilla azul. ¡Felicidades! 
¾  Gracias Abel, aún estoy acostumbrándome. Resulta extraño tener acceso a tanta información y la verdad es que…
¾  Lo sé, Lo sé. No se preocupe…¾interrumpió Abel­¾, se acostumbrará. Por cierto, Sofí, usted se encargará a partir de este momento de las clases conversacionales de chino con la escuela Lun Yu de Pekín, ¿de acuerdo? 
¾  Por supuesto. Estaré encantada de guiar la clase.  
¾  ¡Genial! Las dejo chicas. He de volver al trabajo. Tengo clase de robótica y los chicos trabajarán hoy las expresiones faciales con sus drones. Nos vemos mañana en la escuela. ¡Ciao lindas!
¾  Adiós Abel. 
¾  Adiós Abel.
¾  Madre mía… es increíble lo acelerado que va siempre este hombre. ¾Concluyó Sofí¾.
¾  Sí… Abel ha sido así incluso antes de conectarse ¾dijo riendo Mar¾.  Bueno… yo también tengo que irme. Tengo que preparar la clase de genética avanzada. Contáctame si tienes alguna duda. Te sentirás confusa al menos una semana, pero todo irá bien. 
¾  Vale Mar, Gracias por contactar. ¡Que todo vaya bien!
¾  ¡Igualmente!

Vuelvo a estar sola, aunque en teoría, nunca he dejado de estarlo. Pienso en lo ocurrido y no sé si sabría describirlo, ¿Intenso? ¿extraordinario? ¿abrumador? No es fácil saberlo… o quizá sí. Quizá es mucho más sencillo, quizá solo deberíamos hablar de futuro.

martes, 17 de abril de 2018

Práctica 5. La Educación en 2050


Es difícil de imaginar la educación en el año 2050 pues hemos vivido tantos cambios tecnológicos en la última década que da miedo plantearse esto. He decidido escribir sobre cómo sería la rutina de un niño en ese año. Espero que lo disfrutéis.

Era abril de 2050 y la rutina de Leire, una niña de 12 años, era la misma que la de cualquier niño de la ciudad. Su smartwatch se encargaba de despertarla a las 7:15 todas las mañanas haciéndole sentir un despertar tranquilo y placentero a través de vibraciones suaves en consonancia con su pulso.

Puntualmente a las 8:50, como siempre lo era el hyperloop que le dejaba en la puerta de la escuela, accedía a la escuela con un lector que lleva integrado en la piel del antebrazo derecho. Llega a clase, saca su Tablet y se ponen a trabajar sobre los diferentes órganos del cuerpo y su funcionamiento, en este caso tocaba continuar con el corazón. Puso la Tablet encima de la mesa y la conectó de forma rápida. ¡Zas! apareció una luz azul y en 4D apareció el corazón que el otro día estaba controlando. Ventrículo derecho, ventrículo izquierdo, aorta… todo funcionaba correctamente. El día anterior le tocó revisar un corazón con un ventrículo ligeramente más pequeño que salvó con una supuesta cirugía. Y así continuó la mañana, formándose y especializándose en la profesión que había escogido.
La hora de salir al patio. Momento crucial pues no tenía gente con la que ir y estar cómoda. Tampoco podía ir con su mejor amigo Gorka pues su puntuación había subido mucho y si le veían con Leire podría recibir puntuaciones más bajas y perder su social status. No le preocupaba… pues al volver de la escuela se pasaría toda la tarde en casa de Gorka jugando al videojuego más popular ‘Wefly’.

Después del descanso le tocaba la optativa de escritura tradicional. Leire solamente sabía escribir su nombre y firmar, pero estaba teniendo avances. Ella sabía leer y sabía escribir en teclado a una velocidad increíble pero le llamaba la atención las cartas que se mandaban sus abuelos cuando eran novios y quería tener su propia marca personal, saber escribir a mano.

Sus padres no estaban de acuerdo con esta decisión pues debía escoger robótica  para que le abriera puertas para su futuro. Leire no quería perder la esencia de aquellas cartas de sus abuelos… con esa letra cursiva que tanta historia y personalidad escondían. Por este motivo hackeó el sistema electrónico de su matrícula y sus padres no podían visualizar ‘lectura tradicional’ en su plataforma virtual escolar. Algún día se enterarán pero para ese momento quedaba mucho tiempo y Leire quería tomar sus propias decisiones en un mundo donde todo estaba tan automatizado y deshumanizado. Ella solo quería ser más humana.