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jueves, 5 de abril de 2018

Práctica 5. La Educación en 2030


Es difícil de imaginar cómo sería la educación en el futuro, vivimos en una sociedad muy cambiante y la educación también cambia con la sociedad a pasos agigantados, pero realmente ¿Cambiamos a mejor? Para mirar al futuro primero hay que aprender del pasado y realmente ¿Ha cambiado mucho los aspectos metodológicos y pedagógicos en la forma de enseñar desde el pasado siglo? Muchas han sido las investigaciones sobre la educación y sobre todo, ha habido un especial interés por la comunidad científica en entender cómo funciona nuestro cerebro, como aprende. Los estudios empíricos sobre educación han demostrado que para que una persona aprenda debe estar motivado, y cada niño es un universo distinto con su personalidad, interés, motivaciones…

Por ello,  parece no tener mucho sentido seguir utilizando una metodología tradicional y única para todo el alumno, en una clase tan heterogénea… Entonces ¿Por qué seguimos enseñando igual que hace 30 años? Recuerdo con ilusión  la realización de mis prácticas en el 3º curso de universidad, tenía ganas de tener un contacto real con el día a día en el aula y en el centro, mi sorpresa fue ver que no había cambio nada, todo seguía igual que hacía unos años cuando yo iba al colegio… digamos que fue un choque muy brusco con la realidad educativa.

Por lo dicho anteriormente, tengo una visión futurista de la educación que para mí no es utópica sino realista y necesaria. Las tecnologías serán nuestras aliadas,  en el futuro, pero no sustituirán a las personas, sino que seremos los docentes y toda la comunidad educativa en general quien las domine y sepa cómo utilizarlas en cada ocasión para facilitar el aprendizaje de nuestro alumnado.

En el futuro ya estaremos acostumbrados a vivir inmersos en una sociedad del conocimiento abierto y online. No dejaremos que se cumpla la teoría de que la tecnología sobrepase a la humanidad y el mundo solo tenga una generación de idiotas como pensaba Albert Einstein. Las nuevas generaciones estarán formadas en la tecnología y en el uso adecuado de estas y no cometerán los errores de las generaciones del pasado que prefieran publicar su vida por las redes sociales, una vida de cara a los demás, a los me gustas, antes que disfrutar su vida sin filtros. Así como que tendrán más conversaciones en persona y no a través de una pantalla, porque el pasado esta para aprender de él y los abuelos le contaran a sus nietos, todo lo que se perdieron por dejar que las tecnologías dominaran su vida personal y sentimental.

Por ello, aunque la revolución tecnología será mayor, las personas estarán preparadas para ello, por mucho avance tecnológico que haya en el futuro no sobrepasará jamás la mente y el corazón de una persona, porque las tecnologías estarán a nuestro servicio y no nosotros al suyo, ni mucho menos seremos esclavos de ellas como pasaba en el pasado.

En la educación del futuro, los aprendizajes prácticos superaran a los teóricos porque las personas aprendemos haciendo, porque viviremos en una sociedad en la que en el mercado laboral, no se demande tanto a personas súper cualificadas como pasaba en el pasado  que para trabajar tenías que tener x carreras, cursos, máster, idiomas… y aparte unos cuantos años de experiencia, y al final acabar trabajando en McDonald, para poder seguir pagándote una formación. Sino que se necesitaran a personas que realmente sepan poner ese conocimiento en práctica y demostrar que son válidos para ese puesto de trabajo a través de la propia práctica, un currículo no será suficiente ni válido para acceder a un puesto de trabajo, ya que, también ha quedado demostrado que la calificación de un examen teórico no mide tu inteligencia ni lo que eres capaz de hacer, es más muchos de los conocimientos que se aprenden se olvidan poco tiempo después.

Por esta razón, la educación del futuro no perderá el tiempo en memorizar cosas que los alumnos olvidaran, sino que se preocupara de proporcionarles los saberes básicos para abrirles las puertas del conocimiento, empoderando al alumnado ofreciéndoles  todas las herramientas y recursos posibles para su formación, compensando la igualdad de oportunidades, una educación de equidad, ya que todas las personas tendrán acceso a los mismos recursos y conocimientos.

miércoles, 4 de abril de 2018

Práctica 5. La Educación en 2030

YO A LOS TREINTA Y SÉIS


Año 1994. Nazco, no sé bien por qué estoy aquí, no sé quién es toda esta gente que está alrededor de mi madre, lloro porque lo único que quiero y sé es que tengo hambre y necesito el calor de ella. Sinceramente, no sé nada porque no pienso. ¿O sí?

Año 1996. Mis padres me llevan a una guardería, parece un parque porque tiene juguetes y hay niños pero... en el parque están mis padres y aquí me quedo sola. No me gusta. No sé si quiero estar aquí, aún soy pequeña, necesito estar en casa. En realidad me lo paso muy bien. Los primeros días lloraba sin parar pero ahora estoy tranquila, aprendo muchas cosas.

Año 1997. ¡Qué nervios! Ahora que tenía amiguitos en la guardería me llevan al colegio, empiezo la educación infantil. Esto es más grande, hay más niños y ya no estamos con mi profesora de siempre. Aunque Paquita es muy maja y nos cuenta cuentos, cantamos y jugamos.

Año 2006: Etapa secundaria obligatoria... ¡qué rapido ha pasado el tiempo! Esto si que es un cambio... lecturas, lecturas y más lecturas. ¿Qué vais a estudiar en la universidad? Ni siquiera sé lo que quiero y ya tengo que elegir las optativas...

Año 2012. Selectividad. ¿Qué entrará? Había tantas cosas para estudiar... ¡Qué mal me va a salir el examen de economía, verás!

Año 2016. ¡No puedo estar más contenta! Grado en maestra de educación infantil con mención en pedagogía terapéutica. 
Y ahora viene lo mejor... si asustaba selectividad, oposiciones.

Año 2018. Máster, trabajo, oposiciones... ¿creéis que moriré en el intento? Espero que no. ¡A por todas!

Año 2030. Todo ha cambiado. Ya no pensamos. Ya no nos relacionamos. Ya todo es tecnología. Hace una década pensábamos que las relaciones de amistad, de pareja, seguían teniendo contacto directo aunque utilizábamos mucho Whatsapp y las redes sociales. Ahora recuerdo Tuenti, Facebook, Messenger e incluso el Fotolog. En aquellos momentos, que no hace tantos años de eso, creo que éramos felices. La tecnología ha ido quitándonos la vida y lo peor es que nosotros lo hemos permitido. Ya nadie va a las bibliotecas, las han transformado en lugares de ocio para disfrutar con nuevas tecnologías, el nuevo ordenador ultrafino, el móvil que no necesita batería, los videos proyectados en el aire... ¡qué triste me parece! Aún no sé para quién estoy escribiendo... y realmente no escribo. Este nuevo sistema de comunicación redacta lo que pienso en el momento que digo CONECTAR CON EL MUNDO. Después, se envía el "texto" a la nube y todos aquellos que estén interesados y piensen en mis palabras clave "2030, internet, caos, tecnología" podrá acceder a él. 

Los niños nacen, aunque cada vez hay menos, en el mundo tecnológico donde todo lo que les rodea tiene muchísimos estímulos y no necesitan a nadie para relacionarse e interactuar. Parecemos robots. Parece mentira pero en tan solo 10 años la vida ha cambiado. Ahora nos recepcionan en los hoteles máquinas, nos hacen la habitación, dejan preparado el desayuno en cada una de las puertas de manera super rápida. Ya no necesitan personas. Cada vez hay menos escuelas, internet y la tecnología es prácticamente el único método de enseñanza, al menos el que todos los niños quieren tener. He pensado irme del país porque esta situación no se puede aguantar. Parece que ya no existen los sentimientos. Parece que ya no nos necesitamos... y eso no me gusta. 

Recuerdo que estudiábamos a Vygotsky, que entre otros autores defendía la importancia de la relación del individuo con el medio. Creo que el medio también acoge al resto de personas, no solo los objetos, elementos y lugares que nos ofrece la tecnología. 

Hablábamos en nuestro grado sobre el "USO Y ABUSO" de las drogas y hoy en día la tecnología es una droga, es adicción, es dependencia y si nos la quitan matamos por ella, por tenerla.